Notas_

Cuaderno de anotaciones en el que comparto cosas que me inspiran o apasionan.


The Big Picture Effect

Durante el viaje de vuelta de la Luna, Edgar Mitchell sintió un éxtasis abrumador. Era uno de los tres tripulantes del Apollo 14, que despegó de la Tierra el 31 de Enero de 1971 y alunizó cinco días después. Mitchell, encargado del módulo lunar, se pasó nueve horas en la superficie de la Luna. Fue el sexto ser humano que caminó por ella. Durante el regreso, cumplidos sus deberes lunares, tuvo «más tiempo para mirar por la ventana» que sus compañeros.

Estábamos en órbita perpendicular a la eclíptica —me explicó—, que es el plano que contiene la Tierra, la Luna y el Sol, y hacíamos girar la lanzadera para mantener el equilibrio térmico. Cada dos minutos aparecía en la ventana de la nave por dónde yo miraba una imagen de la Tierra, la Luna y el Sol, y un panorama de trescientos sesenta grados del cielo. Gracias a mis estudios de astronomía en Harvard y el MIT, era consciente de que la materia de nuestro universo se crea en sistemas estelares y de que, por consiguiente, las moléculas de mi cuerpo, y las de la nave, y las de los cuerpos de mis compañeros habían sido modeladas o creadas en alguna antigua generación de estrellas. Y me di cuenta de que todos formamos parte de lo mismo, de que somos todos uno. Es lo que en la física cuántica moderna se llamaría interconexión. Fue el desencadenante de una experiencia que me hizo pensar: «¡Uau! Estas son mis estrellas; mi cuerpo está conectado a estas estrellas». El pensamiento vino acompañado por una experiencia de profundo éxtasis que tuvo continuidad durante todo el viaje, cada vez que miraba por la ventana.

Mitchel no les comentó a los otros astronautas su experiencia estética («era bastante íntima»), pero después del aterrizaje de la lanzadera intentó averiguar qué le había pasado.

Empecé a buscar en la bibliografía científica, y como no encontraba nada, acudí a unos antropólogos de la Rice University, cerca del centro espacial. Les dije: «Por favor, ayudene a entender lo que me pasa». Poco después vinieron a verme y me hablaron de la palabra sánscrita samadhi, una experiencia que consiste en contemplar las cosas por separado pero vivirlas como una unidad, con una sensación de éxtasis. Les dije que sí, que era exactamente el tipo de experiencia que había tenido yo.

Al seguir investigando, Mitchell averiguó otra cosa:

Prácticamente en todas las culturas del mundo, sobre todo la de la antigua Grecia, hay algún tipo de experiencia parecida. Yo lo llamo Efecto Panorámico: ves las cosas en un contexto mayor que como las veías antes. Estoy convencido de que fue el principio de todas las religiones: algún místico tuvo una experiencia similar y empezó a buscarle alguna lógica, a envolverla en un relato. En cada cultura es diferente, pero de alguna manera parte de lo mismo, de ver las cosas desde una perspectiva más amplia de como las habías visto antes.

Mitchell asegura sentirse transformado por la experiencia que vivió al regresar de la Luna: «Me convertí en un pacifista a ultranza. La guerra, y el hecho de que nos matemos por disputas de fronteras y por qué Dios es mejor, me parecen la mayor de las aberraciones. Es una conducta que no tiene nada de civilizada, una consecuencia de la vida primitiva, con todo eso de que “el pez grande se come al chico”. Es algo que la humanidad tiene que superar». Dos años después de la misión Apollo 14, Mitchell fundó el Instituto de Ciencias Noéticas, que se dedica a investigar y fomentar la expansión de la conciencia humana. (La palabra «noético» viene del antiguo vocablo griego nous, que significa intuición, o comprensión.) Según Mitchell, el efecto panorámico también ha transformado a otros astronautas:

Hay otros astronautas que han vivido experiencias comparables: la impresión de ver la Tierra en un contexto general. Lo hemos hablado en los últimos años. Hasta hay un libro sobre el tema, de Frank White, que se llama The Overview Effect y describe todas nuestras experiencias. durante estos años, todos hemos dicho que si pudiéramos conseguir que nuestros dirigentes políticos celebraran una cumbre en el espacio, la vida en la Tierra sería muy distinta, porque después de haber visto las cosas a lo grande ya no puedes seguir viviendo de la misma manera.

Filosofía para la vida y otras situaciones peligrosas, de Jules Evans. Traducción de Jofre Homedes Beutnagel.

13/04/2017